El primer contacto que hemos tenido en PIXENAUT con Metal Gear Solid: Snake Eater 3D se remonta a octubre del año pasado, durante la celebración de la GAMEFEST en Madrid. En aquel evento ya nos pareció una de las peores demos de cuantas pudimos probar para la portátil de Nintendo y ahora Konami nos lo reconfirma, pues la publicada hace dos días es exactamente la misma que se paseó por la capital en 2011.
Lo primero que se nos pasa por la cabeza al jugar esta demo de nuevo es que a todas luces debe tratarse de una versión primeriza del juego, una versión sin pulir que debería distar mucho de la que salga a la venta el 8 de marzo. Sin embargo, ayer mismo Steve Hogarty, editor de la Official Nintendo Magazine, confirmaba que no hay diferencias significativas entre la demo y el juego completo. Habrá que esperar unas semanas más para comprobarlo por nosotros mismos, pero el asunto no pinta nada bien.

Vamos a empezar por las cosas positivas que sacamos de este segundo contacto con Snake Eater 3D. El modelado de Snake es mucho mejor que el original. Se ha trabajado a conciencia este aspecto y se nota ipso facto. El 3D le otorga más vida si cabe a la jungla, lo que facilita nuestras incursiones. Además, la pantalla táctil hace más rápida y sencilla la navegación entre los distintos menús.
Por el lado negativo tenemos una larga ristra de cuestiones a comentar. La primera y más desesperante es el frame rate que durante las escenas de vídeo baja en picado y parece que el tiempo bala venga activado por defecto. Jugando no hemos experimentado algo así pero sí en todos y cada uno de los vídeos de la demo. Una cosa cuanto menos curiosa es la pérdida del efecto 3D cuando apuntamos en primera persona, algo verdaderamente incomprensible. Las animaciones son también bastante mediocres, en ocasiones muy robóticas y por lo que respecta a las texturas no sabemos si son iguales o incluso peores a las de la versión original del juego. Algo que no hará las delicias de los detractores del periférico que añade un segundo circle pad a la consola es que Snake Eater 3D se juega mucho mejor con él (y paradójicamente, no existe un pack que lo incluya, como sí ocurre con Resident Evil: Revelations).

Bajo nuestro punto de vista las demos deben mostrar algunas de las bondades del juego al que pertenecen, motivar su compra y de alguna manera evidenciar cuánto nos estaríamos perdiendo si no adquirimos la versión final, sin embargo, Snake Eater 3D consigue todo lo contrario. Sabemos que parte de un gran juego, todo el que lo haya jugado en PS2 (o en la más reciente HD Collection) debería saberlo, pero las mejoras parecen no ser suficientes para contrarrestar todos lo males de los que adolece esta versión.
Por el momento no hay unanimidad en los medios en cuanto a si la demo es representativa del juego completo o no, por lo que parece inevitable dejar pasar los días e ir leyendo con tranquilidad los diferentes análisis que se vayan publicando. Permaneced también atentos a lo que os contemos al respecto desde PIXENAUT.